CÓMO UNA MALA CONTABILIDAD PUEDE ARRUINAR TU NEGOCIO

¿Conoces a algún autónomo o propietario de una pequeña empresa al que le guste llevar la contabilidad? ¿Alguien que disfrute entre cuentas, facturas, nóminas, impuestos…? Probablemente no. La contabilidad es el caballo de Troya de muchas crisis y problemas serios de las empresas, especialmente de las pymes. Sin una contabilidad adecuada es difícil que un negocio sobreviva mucho tiempo. ¿Por qué? En este artículo intentaremos explicar cuáles son las consecuencias más frecuentes y visibles de la mala contabilidad.

CÓMO PUEDE ARRUINAR TU NEGOCIO UNA MALA CONTABILIDAD

Si queremos evitar las consecuencias potencialmente catastróficas de una mala contabilidad para tu pequeño negocio, es necesario ser disciplinado, eficiente y ordenado.

¿Qué malas prácticas o vicios dañan nuestra contabilidad y pueden arruinar nuestro negocio?

-No estar cualificado para llevar la contabilidad ni contratar a un experto o externalizar la tarea a profesionales.

-No ser ordenado ni constante, dejando la contabilidad de lado durante mucho tiempo.

-No llevar un control de los ingresos y, sobre todo, de los gastos, especialmente de las salidas de efectivo.

-No estar al día en el pago de impuestos, tasas, intereses de deuda y otras obligaciones inexcusables que acarrean penalizaciones.

-No utilizar sistemas automatizados, no conservar los documentos financieros o realizar cálculos aproximados o erróneos que no se ajusten a la realidad.

CONSECUENCIAS PARA TU EMPRESA DE UNA MALA CONTABILIDAD

No conoceremos el estado de salud de nuestra empresa

Sin una contabilidad ordenada, estaremos casi a ciegas, sin saber con exactitud si nuestra empresa goza de buena salud o si, por el contrario, hay dificultades más serias. No tener esa información puede ser letal, arrastrándonos a la bancarrota sin margen para reaccionar.

Renunciaremos a algunos beneficios fiscales

Si no somos capaces de tener nuestra contabilidad al día, es probable que pasemos por alto declarar todo aquello que nos pudiera suponer ahorros, deducciones y desgravaciones fiscales.

Estaremos más expuestos a multas y sanciones

Estaremos mucho más expuestos a inspecciones aleatorias y seremos un blanco fácil al que apuntar.

Limita nuestras opciones de financiación

Sin una financiación al día, los bancos no nos darán crédito. Antes de concedernos cualquier préstamo para inversiones o pólizas de crédito, auditarán nuestras cuentas y estudiarán hasta el mínimo detalle para asegurarse de nuestra solvencia. Si no tenemos unas cuentas saneadas nos negaran cualquier posibilidad de financiación.

PERDEREMOS TIEMPO Y DINERO SUBSANANDO ERRORES

Ya sea porque nos sancionan, porque nos deniegan el acceso a crédito o porque nos damos cuenta de que estamos haciendo las cosas mal… arreglarlo nos robará tiempo y dinero. Si lo hacemos nosotros mismos, es probable que tardemos semanas en encontrar los errores y resolverlos. Habrá que revisar cada detalle, pedir copias de facturas, molestar a los clientes y proveedores y renunciar a tiempo libre o a horas productivas para dedicarlas a la contabilidad que ya debíamos haber realizado.

Si queremos evitar las consecuencias potencialmente catastróficas de una mala contabilidad para tu pequeño negocio, es muy recomendable confiar en un profesional cualificado.

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